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Quetiapina: un perfil multireceptorial al servicio de la psicosis y el trastorno bipolar
Dr. Manuel Perea Urrutia
23 de Septiembre de 2026

La quetiapina es un antipsicótico atípico (o de segunda generación) con un amplio espectro de indicaciones que incluye la esquizofrenia y el episodio maníaco del trastorno bipolar.1 Su versatilidad clínica deriva de un perfil farmacológico complejo, que actúa sobre múltiples sistemas de neurotransmisión y cuyos efectos varían de forma característica según la dosis.
El mecanismo central combina el antagonismo de los receptores dopaminérgicos D2 y serotoninérgicos 5-HT2A, base compartida del efecto antipsicótico y antimaníaco de los atípicos.2 A ello se suman acciones sobre receptores histaminérgicos H1 (responsables de la sedación, prominente a dosis bajas), adrenérgicos α1 y, a través de su metabolito activo norquetiapina, la inhibición del transportador de noradrenalina y el antagonismo 5-HT2C, vinculados a su actividad en cuadros afectivos.2,3 Esta ocupación receptorial dependiente de la dosis explica que un mismo fármaco se comporte de manera distinta según el rango terapéutico.
En la práctica, la dosis define la indicación. A dosis bajas predomina el efecto sedante de origen histaminérgico, mientras que el efecto antipsicótico y antimaníaco requiere alcanzar rangos sustancialmente mayores (de modo característico 400 a 800 mg/día en la manía aguda y la esquizofrenia).1,4 Confundir ambos extremos, es decir, emplear dosis sedantes esperando un efecto antipsicótico, constituye un error conceptual con consecuencias clínicas.
El perfil de tolerabilidad incluye sedación, hipotensión ortostática y, de manera relevante, efectos metabólicos (aumento de peso, dislipidemia e hiperglucemia) compartidos con otros antipsicóticos de segunda generación.4,5 Por ello, el estándar de cuidado contempla un tamizaje basal y un seguimiento periódico de peso, perímetro abdominal, glucemia y perfil lipídico.
Comprender la quetiapina como un fármaco multireceptorial y dependiente de la dosis permite aprovechar su versatilidad de la sedación al control de la psicosis y la manía con una prescripción precisa y un monitoreo adecuado.
Referencias
1. Yatham LN, Kennedy SH, Parikh SV, et al. CANMAT and ISBD 2018 guidelines for the management of patients with bipolar disorder. Bipolar Disord. 2018;20(2):97-170.
2. Stahl SM. Stahl’s Essential Psychopharmacology. 5th ed. Cambridge: Cambridge University Press; 2021.
3. Stahl SM. Stahl’s Essential Psychopharmacology: Prescriber’s Guide. 7th ed. Cambridge: Cambridge University Press; 2021.
4. Taylor DM, Barnes TRE, Young AH. The Maudsley Prescribing Guidelines in Psychiatry. 14th ed. Hoboken: Wiley-Blackwell; 2021.
5. De Hert M, Detraux J, van Winkel R, Yu W, Correll CU. Metabolic and cardiovascular adverse effects associated with antipsychotic drugs. Nat Rev Endocrinol. 2011;8(2):114-126.
